sábado, 21 de diciembre de 2013

El espíritu de las Navidades plutonianas


El espíritu de las Navidades plutonianas

Vicente Cassany


Estos años, cuando el Sol entra en Capricornio forma conjunción con Plutón, situándonos ante una tarea titánica para el espíritu, y por ello también ante una oportunidad extraordinaria para efectuar grandes transformaciones, aunque todas ellas deben empezar por el espíritu; ya sabes: más luz, elevación, transformación profunda, llegar a la esencia, buscar tu luz interior para sintonizar con el espíritu de estas navidades plutonianas, de estos nuevos tiempos y permitir tu propia regeneración.


Luces de Navidad, turrón, comidas, fiesta, uvas… ¿Y nada más?
Tradicionalmente diciembre es un mes muy significativo para la Astrología porque se produce el Solsticio de Invierno en el hemisferio norte (verano en el sur): el Sol, al entrar en el signo de Capricornio, llega al punto más bajo de su trayectoria para empezar a remontar. Con el Solsticio de Invierno (este año, el día 22, a las 06:31 horas de los relojes en España), llegamos al día más corto y la noche más larga. A partir de ahí, desde ese punto más bajo de su trayectoria, el Sol debe comenzar un camino de ascenso y también a dar más luz; ambas cosas símbolo de espiritualidad. Por eso a este punto zodiacal se le llama también la Puerta de los Dioses, y por eso la tradición hace nacer a Jesús en estas fechas, aunque eso sea una fábula, puesto que parece bastante comprobado que nació en marzo del año -7.
Por eso, estas fiestas deberían ser, antes que nada, una celebración para el espíritu. Los antiguos, que tenían mucho de sabios, imitaban a los astros, así es como captaban sus energías, así es como funcionaba la magia, por imitación. Sabían que ese punto mágico alcanzado por el Sol cada año representaba el momento en el que ellos tenían que replegarse, invertir las cosas para empezar de nuevo.
De ahí que, antes de reunirnos con los demás, de celebrar en compañía, de salir a disfrutar, debamos reunirnos con nosotros mismos, recogernos, hacer introspección para ver nuestros puntos oscuros, que deberían empezar a quedarse ahí, a quedar relegados o superados –igual que el Sol abandona la oscuridad o el punto más bajo de su trayectoria- para empezar un camino de ascenso, ser mejores cada día y superarnos personalmente. Y eso se consigue con la reflexión; con el cuidado del cuerpo, del alma, de las emociones y de los pensamientos; con la frugalidad antes que con el exceso; con la paz interior antes que ahogarnos en el ruido que nos envuelve…
Armonizarse con los puntos críticos del año es un síntoma de sabiduría y de vida en equilibrio. Especialmente Equinoccios y Solsticios son claves al respecto, porque son los puntos que representan los cambios más cruciales del año, los que exigen un mayor esfuerzo, tanto físico como psicológico o anímico. A su ritmo cambia la Naturaleza en su conjunto y también cada una de nuestras células.
Sin embargo, lejos de respetar la sacralidad y la magia de estas fechas, la Navidad se ha convertido, por encima de todo, en fiestas consumistas, en las que se suele comer, beber y gastar en exceso, en las que la reunión o el encuentro de las familias supone un tormento a soportar para la mayoría de las personas. Después queda la resaca física, emocional y económica; un lastre que pesa mucho de cara a ese nuevo ciclo que deberíamos empezar lo más limpios posibles y con la mejor de nuestras energías.
El espíritu no tiene el porqué estar reñido con la fiesta, ni mucho menos con la alegría. Pero si atendemos únicamente a la fiesta y a las luces de adornos navideños, es decir, a las luces exteriores, ¿qué pasa con nuestras luces interiores, esas que debemos poner a punto con cada Navidad o con cada Solsticio? Las polillas se sienten muy atraídas por las luces. Nosotros, en cambio, podemos sentir atracción por las luces y disfrutar de ellas, pero también tenemos la capacidad de cultivar esas otras luces, que siendo paradójicamente invisibles son las que nos proporcionan la auténtica iluminación. Las luces interiores son mucho más hermosas y generan más felicidad, porque esas te acompañan siempre, no necesitas que nadie las ponga y las quite cada año, son ecológicas y no hacen gasto, al contrario, rinden grandes beneficios.
Por si todo esto fuera poco, desde estos últimos años estamos viviendo unas navidades muy especiales. Plutón entró en 2008 en el signo de Capricornio, donde aún permanecerá casi hasta mitad de la próxima década. Eso imprime un carácter plutoniano a las navidades de los últimos años y de los próximos, tanto en uel ámbito mundial como en lo personal. Plutón es un planeta que tiene mucho que ver con cuestiones tan históricas y trascendentales como la grave crisis de la economía mundial o la Primavera Árabe, por poner ejemplos a escala global.
En el ámbito personal, tiene mucho que ver con esa especie de incertidumbre y miedo que contagia cada día a más personas: todo parece más convulso, que sea más difícil controlar el destino, que todo esté más incierto que nunca…Un planeta como Plutón, transitando por un signo Cardinal como es Capricornio, supone  una grave ruptura de los moldes y estructuras sobre las que se basa la sociedad, y adaptarse a lo nuevo no es fácil, sobre todo cuando aún no se sabe bien “eso nuevo” en qué consiste exactamente. Pero no olvidemos que Plutón es el Ave Fénix, y como tal nos envía el mensaje de que debemos aprender a regenerarnos, a dejar atrás todo aquello que ya no tiene sentido, a eliminar toda suciedad posible en todos los sentidos, a tirar la basura que podamos tener en nuestro interior, en nuestro proceder, en los esquemas de vida… pero también a buscar la esencia de la vida, lo auténtico. Ese es el espíritu de estas navidades plutonianas que debemos respetar.
De lo contrario, Plutón hace pagar por todos los pecados de falta de limpieza y honestidad, y eso se aplica a todos los sentidos, tanto en lo moral, como en lo económico, en las relaciones personales o incluso en el físico. Por eso Plutón hace pagar a quienes no se cuidan, o a quienes tienen cosas que esconder en cualquier sentido, haciendo aflorar lo oculto (ya sea una enfermedad o una trampa). Plutón acaba desenterrando la verdad, y por eso también desenmascarando a tiranos y manipuladores, como estamos viendo en algunos casos públicos.
Estos años, cuando el Sol entra en Capricornio forma conjunción con Plutón, multiplicándose así los efectos descritos de los Solsticios y los de Plutón. Es decir, estamos ante una tarea titánica para el espíritu, y por ello también ante una oportunidad extraordinaria para efectuar grandes transformaciones, aunque todas ellas deben empezar por el espíritu; ya sabes: más luz, elevación, transformación profunda, llegar a la esencia, buscar tu luz interior para sintonizar con el espíritu de estas navidades plutonianas, de estos nuevos tiempos y permitir tu propia regeneración.
Nota.- Aunque este paso de Plutón por Capricornio afecta especialmente a las complejas transformaciones y experiencias que están viviendo estos últimos años los signos Cardinales (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio) y a quienes tienen puntos importantes de sus cartas astrales en dichos signos, en realidad, afecta a todos los signos del zodiaco. Y este mensaje es para todos.
*Este artículo se ha publicado en la sección Astros del mes de la revista Tu Suerte del número de diciembre 2011.


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